Ciencia, Tecnología y Sociedad (Parte I)

 

Ciencia, Tecnología y Sociedad

(Parte I)



 



Al hacer una revisión a la historia de la ciencia y sus orígenes, debemos remontarnos al menos a la Grecia antigua. Previo a la existencia de la ciencia, el hombre explicaba los cambios en la naturaleza considerando que estos eran producto del capricho de los dioses. La lluvia, el fuego, los movimientos sísmicos y otros fenómenos naturales tenían una explicación paranormal. Los hombres construían templos a sus deidades y hacían sacrificios de animales y humanos para desarrollar una mejor forma de vida. No podían predecir los fenómenos que ocurrían en su entorno; por lo menos no hasta que comenzaron a pensar que existían leyes que gobernaban el mundo (Asimov, 1987).
Fue Tales de Mileto, cerca del año 600 A. C., quien, según Asimov (1987), desecha la idea de las divinidades como explicación para los designios del universo. Él crea las bases de la ciencia a partir de una suposición básica: «el universo se conduce de acuerdo con ciertas “leyes de la naturaleza” que no pueden alterarse». Esta primera suposición, en la que Tales propone que el universo puede describirse a partir de leyes, conlleva a una segunda: «la razón humana es capaz de esclarecer la naturaleza de las leyes que gobiernan el universo».
Este inicio de la idea de la ciencia se une al avance de las matemáticas. Tales y, más tarde, Euclides en su desarrollo de la geometría, idean un sistema en el que se crean axiomas: enunciados cuya verdad no se pone en duda. A partir de los axiomas se llega a una determinada conclusión; aceptada ésta, se puede obtener una segunda, y así sucesivamente. Éste método se denomina deducción y es utilizado hasta nuestros días.
Este sistema de creación de axiomas es inicialmente empleado en matemáticas, específicamente en geometría. El trabajo de Arquímedes, griego nacido en 287 A. C., direccionado hacia la ingeniería más que hacia el desarrollo de las matemáticas, es otro ejemplo del empleo de este sistema de axiomas, quien contribuye a la ciencia, gracias a sus estudios sobre palancas y su utilidad para levantar pesos. Los griegos de la antigüedad emplean axiomas en otras áreas, aunque este método de creación de conocimiento filosófico, como ellos mismos le llaman, no siempre los lleva a obtener verdadero conocimiento que explique los fenómenos naturales. Por ejemplo, en su tiempo, Aristóteles elabora caprichosas teorías acerca del movimiento a partir de axiomas «evidentes por sí mismos» (Asimov, 2003).

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