Ciencia, Tecnología y Sociedad (Parte VII)





Laboratorio químico
Pero visualicemos el asunto desde el punto de vista de los medios de producción y de las prácticas sociales. Una práctica social es una "actividad orientada" de los hombres organizados en subsistemas sociales, de tal manera que ella cambia un objeto en alguna cosa, artefacto o proceso usando ciertos medios de producción. Es una forma de apropiación biunívoca entre el hombre y el ambiente (apropiación de la naturaleza) y entre el hombre y el hombre (apropiación de la organización). (Zúñiga, 1991) (p. 53).
Toda práctica se puede enfocar como trabajo abstracto o creador de valor intrínseco y trabajo concreto o creador de valor de uso (lo que incluye entonces a las prácticas intelectuales y teóricas). Según Zúñiga (1991), la práctica tecno-científica es una práctica social y ésta es una copmponente de alguna tecnología, definiéndose o clasificándose por la clase de producto. Sin embargo, agrega Zúñiga, la tecnología no es un factor independiente, que determina de antemano la orientación del progreso social, sino que sólo es una condición importante y no única para la transformación del mundo.
Según un postulado de Zúñiga (1991), toda Tecnología es un componente de los subsistemas sociales artificiales de una sociedad: de la fuerzas materiales de producción y de las relaciones de producción. Además agrega más adelante:


El surgimiento de una Tecnología nueva o cambio tecnológico, implica un cambio en las fuerzas productivas y las relaciones de producción de una sociedad (aumento de la productividad del trabajo) y por tanto en las propiedades de su composición (por ej. valores y comportamiento), en algunos componentes de su estructura y en el ambiente.


Debido al carácter dependiente de la Tecnología, es que también la sociedad puede evitar que su desarrollo se convierta en un factor anárquico en manos de intereses no adecuado para la totalidad del sistema social. (Zúñiga, 1991) (p. 66) Según el mismo autor, la no neutralidad del científico o del tecnólogo en su práctica social, permite la elevación de la conciencia social y la posibilidad de intentar lograr el control y la organización sistémica de los procesos tecnológicos en interés de toda la sociedad. (p. 66)
Se han desarrollado diferentes enfoques para analizar la tecnología, como por ejemplo el SCOT (Social Construction of Technology: construcción social de la tecnología) derivado del programa EPOR (Programa Empírico del Relativismo). Este programa de investigación, inspirado claramente en una epistemología evolutiva, trata de explicar la configuración de nuestras categorías intelectivas en el marco de la teoría de la evolución (mutación + selección).
Se considera que la configuración de la tecnología que ha tenido éxito no es la única posible, y, por lo tanto, este éxtio es el explanandum, no el explanans. Este programa de investigación elabora modelos multidireccionales con un proceso de selección de variantes que aparece como un proceso claramente social, superando así la concepción lineal del progreso científico-tecnológico. Este enfoque estudia cómo se construyen artefactos tecnológicos por medio de procesos sociales. Por ejemplo, una bicicleta no se “inventa”, sino que se desarrolla a través de un proceso social en el que grupos sociales de usuarios influyen sobre el posterior desarrollo de los prototipos.
De este modo, el desarrollo tecnológico bajo esta concepción no es un proceso lineal de acumulación de mejoras, sino un proceso multidireccional y cuasi-evolutivo de variación y selección.
Bajo este orden de ideas, se plantea un nuevo contrato entre la ciencia y la sociedad, el cual se reclama en foros como el del Congreso de Budapest, para ajustar la ciencia y la tecnología a los estándares éticos que ya gobiernan otras actividades sociales; por ejemplo, democratizarlas.
El contenido de los documentos aprobados y los temas tratados en la Cumbre de Budapest son de una extraordinaria importancia en el mundo contemportaneo (Marino, 2001). Algunos de los temas tratados son: problemas y desafíos como el de la responsabilidad social de los científicos y tecnólogos, el papel del estado en la financiación de la ciencia, la reorientación de las prioridades de investigación hacia las necesidades reales de la población, las profundas asimetrías en los sistemas de I+D (investigación y desarrollo) de diversas naciones y regiones, la integración de las mujeres y grupos sociales desfavorecidos en los sistemas de investigación, la actitud ante otras formas de conocimiento no asimiladas por la ciencia occidental, los cambios en la educación científica y los modelos de comunicación de la ciencia, etc.
En Venezuela se fue construyendo un sistema científico, basado en la hipótesis –al menos, culturalmente instalada– que la ciencia es “primero”, y que luego vendría la innovación y la tecnología. Fue producto de la aplicación directa del modelo lineal en su modalidad “Science Push” (Avalos, 1999, citado por Bifano, 2017). Sin embargo, se pueden encontrar ejemplos en los que la tecnología vino primero; en ejemplos como el transistor y los desarrollos de Da Vinci, se verá que la tecnología fue primero y los desarrollos de la búsqueda de la verdad, el conocimiento de las causas, vino después. En verdad, muchos ejemplos y contra ejemplos pueden encontrarse para apoyar una dirección del modelo (“Science Push”), o la otra (el “Demand Pull”), casi todas las áreas tienen ejemplos de ambos caminos del proceso innovador (Bifano, 2017) (p. 250).


Acerca de esta idea, Fernandez-López, citado por Bifano (2017), menciona que:


No se pretende disminuir, rebajar o negar, la importancia de la investigación científica ni del cultivo de sus métodos; ni siquiera se pretende decir que el desarrollo tecnológico debe “primar” sobre el cultivo de la ciencia, solamente se quiere enfatizar que ambos caminos, paralelos, son importantes para el desarrollo de un país, y que no es cierto que el desarrollo de la ciencia y las teorías científicas traen como consecuencia casi inmediata y necesaria, el desarrollo tecnológico de los países, empresas o instituciones.




En cuanto a lo establecido en nuestro país acerca del desarrollo de la ciencia, tecnología y sociedad, la Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación, en su artículo 1 estipula:


La presente Ley tiene por objeto dirigir la generación de una ciencia, tecnología, innovación y sus aplicaciones, con base en el ejercicio pleno de la soberanía nacional, la democracia participativa y protagónica, la justicia y la igualdad social, el respeto al ambiente y la diversidad cultural, mediante la aplicación de conocimientos populares y académicos.


Desde el punto de vista educativo, existe una dependencia de a la científico-tecnología en la configuración y práxis del currículo en Venezuela (Preciado, 1991) (p. 298). Todos los sectores nacionales parecen coincidir en esta apreciación. Las discrepancias surgen inevitablemente cuando se trata de caracterizar la política científica y el estilo tecnológico, caracterización a la que subyace una compleja red de relaciones filosóficas e ideológicas, económicas y políticas. Esta discusión, según Preciado (1991), comprende la alienación como categoría filosófica, hasta el análisis de los modelos desarrollistas y socialistas del desarrollo económico-social, pasando por la crítica de la razón técnica (Mays Vellenilla) o la razón instrumental (Max Horkheimer y en general la Escuela de Frankfurt), así como los problemas que entraña una civilización cuyo prototipo humano se resume en el homo tecnicus o tecnita (Mayz Vallenilla) o en el hombre unidimensional (Marcuse); muy diferentes al hommo sapiens desprovisto de herramientas complejas a través de las culaes extender su cuerpo para la realización de trabajos.
Un país es dependiente desde el punto de vista científico-tecnológico cuando la actividad técnico-explicativa de sus investigadores no se alimenta de los problemas propios de su entorno inmediato económico-social, asumiendo, en cambio, los problemas, áreas o temáticas de investigación de los países avanzados. No sólo eso, un país es dependiente desde el punto de vista tecno-científico cuando está en necesidad de importar tecnologías (patentes, Know-Hows, marcas, contratos de ingeniería y mantenimiento), incapacidad de adaptar tecnologías en término de las condiciones socio-económicas, escaso poder en negociación en la compra de tecnología e incapacidad de producir nueva tecnología (Preciado, 1991) (p. 299).
Vemos pues que, ante estas características Venezuela es un país más cercano a la configuración de dependencia. Venezuela es un país altamente industrializado en el que la tecnología empleada no fue desarrollada en el país, pero es también un país en el que se ha logrado, a partir de la tecnología importada, crear nuevas tecnologías; un ejemplo de ello son las nuevas tecnologías creadas por Intevep en materia de conversión de crudo, creado y patentando nuevos catalizadores y nuevos procesos químicos.
No somos entonces incapaces de adaptar tecnología a nuestras necesidades. Otro ejemplo d ello lo representan los nuevos equipos electrónicos hechos en el país que se distribuyen gratuitamente a los estudiantes de educación inicial y básica. Estos equipos, construidos con tecnología extrajera, han sido ensamblados y adaptados a la realidad nacional y comercializados.
Por estas razones podemos concluir que si bien el país no es independiente desde el punto de vista científico-tecnológico, tampoco es clasificable dentro del grupo de países que son completamente dependientes. Esto es beneficioso para el país pues, según Preciado (1991), un pais alcanza un mayor grado de desarrollo tecnológico cuando aumenta su autonomía para seleccionar, adquirir, crear, difundir y utilizar tecnologías.
Niños en un laboratorio

La tarea para la solución de este problema es grande, en especial para el Sistema Educativo, el cual debe mejorar las condiciones y los resultados de la investigación en Venezuela, en todas las áreas de conocimiento, creando individuos reflexivos, críticos y creadores; aprovechando así los recursos que deben utilizarse para el logro del desarrollo autónomo. Se trata entonces de lograr el dominio de las pótencialidades endógenas para lograr el desarrollo. Se debe vincular la investigación científica con el proceso educativo, de manera tal que promueva el conocimiento de nuestra realidad a la par del desarrollo. Es necesario diferenciar entre la formación técnica de la formación tecnológica en la elaboración de currículos, para la verdadera creación de tecnologías, y, pensando en esta necesidad, es requerido mejorar la capacidad de razonamiento lógico matemático en nuestros estudiantes y formarlos para tener un pensamiento capaz de utilizar las matemáticas para describir nuestro entorno.

 
Referencias


Asimov, I. (2003). Grandes Ideas de la Ciencia. Madrid: Alianza Editorial, S. A.
Asimov, I. (1987). Introducción a la Ciencia. Barcelos: Muy Interesante.
Bifano, C y Bonalde, I. (2017). Planteamients para una njeuva visión de Ciencia, Tecnología y Educación Superior en Venezuela. Caracas: Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales.
Echeverría, J. (1989). La Filosofía de la ciencia. España: Akal.
García, M. López Cerezo, J. (2017). Ciencia, Tecnología y Sociedad. Paraguay: Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.
García Morente, M. (2004). Lecciones Preliminares de Filosofía. España: Losada, S.A.
Marino, E.; González, J. Lópeza cerezo, A. (2001). Ciencia Tecnología y Sociedad: una aproximación conceptual. España: Organización de Estados Iberoamericanos para la educación, ciencia y la cultura.
Preciado, J; Albers, I. (1991). Teoría y técnica del currículo. Venezuela: Vadell Hermanos Editores.
Reale, G. (1989). Historia del pensamiento filosófico y científico. V. 1. España: Herder.
Zúñiga, A. (1991) . Ciencia y Tecnología en la construcción del futuro. Costa Rica: Asociación Costarricense de Historia y Filosofía de la Ciencia.


Comentarios