Ciencia, Tecnología y Sociedad (Parte IV)


Otro fenómeno de la ciencia del siglo XVIII, según García (2004) (p. 20), es la llegada de la especialización. Antes de este siglo un hombre culto domina todo el conocimiento; sabe de matemáticas, física, sustancias, herbología, astronomía, etc. Después del siglo XVIII, ya pocos dominan la amplia enciclopedia del saber humano. El nuevo hombre culto debe especializarse en una única disciplina científica para conocerla a profundidad.
A inicios del siglo XIX se desarrollan dos de los más grandes paradigmas en la historia reciente del hombre: la Revolución industrial y el aumento del conocimiento (Zúñiga, 1991). En el primero, la producción en masa obliga al obrero a trabajar a un ritmo forzado y a convertirse en apéndice de la máquina. En el segundo, el hombre se ve forzado hacia la especialización. El ingeniero se compromete únicamente con la producción y el desarrollo económico, por lo que son vistos por los obreros como «desalmados». Debido a ello, la ciencia y la tecnología, en consecuencia, son vistas como ramas «deshumanizantes».
Ya en el siglo XX, en 1926, surge la Sociedad de Ernst Mach, la cual, a través de un manifiesto escrito en 1929, pasa a formar el Círculo de Viena en torno a la cátedra de filosofía de las ciencias inductivas que pasa a ocupar Moritz Schlick. Después de su primer manifiesto teórico, obra de Carnap, Neurath y Hahn, adquiere consistencia como una escuela con concepciones propias sobre la ciencia. A este círculo se le atribuye los primeros impulsos acerca de la investigación y estudios de la filosofía de la ciencia
Miembros del Círculo de Viena
 
El Círculo de Viena organiza su primer Congreso en Praga en el año de 1934, que tiene continuidad en las reuniones de Kónigsberg, Copenhague, otra vez Praga, París y Cambridge. En este congreso hace énfasis en la unificación de las ciencias a través de la reducción de todas las proposiciones observacionales al lenguaje fisicalista; lenguaje universal. Según Carnap, los conceptos culturales, sociales e históricos, según el mismo filósofo, deben ser reducidos a conceptos físicos primero, y, después, a conceptos psíquicos propios.
El Círculo de Viena sigue la clasificación del positivismo lógico de las ciencias, diferenciando entre ciencias no empíricas o sintácticas (hechas por juicios analíticos) y ciencias empíricas; estas últimas caracterizadas por poder ser verificables a través de la experiencia. A este respecto, el Círculo de Viena exige la verificabilidad completa y por medio de la observación.
Aún a comienzos del siglo XX se formaliza la sociología de la ciencia, la cual inicialmente se ocupa de la ciencia, bajo la propuesta de Reichenbach, de los contextos de descubrimiento y justificación. A partir de esta concepción, la sociología de la ciencia se ha diversificado en varias tendencias, entre ellas: el programa fuerte, la etnometodología, el programa empírico del relativismo o los estudios de ciencia y género.

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